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Casa Legazpi

Conocida popularmente como Casa Legazpi por ser la casa natal de Miguel López de Legazpi, colonizador de las Islas Filipinas.

Según la obra La Casa de Legazpi, se construyó por el Señor de Balda siglos antes del nacimiento de Miguel, concretamente en la época conocida como de las guerras de bandos.

A este respecto, y según otras publicaciones, como Casas-Torre y Palacios de Gipuzkoa, el edificio, perteneciente al bando de los oñacinos, fue afectado por la orden dada por el Rey Enrique IV de Castilla para que se desmochasen estas casas nobiliarias hasta la altura de la primera planta (recordemos que, con este monarca se pudo iniciar la política de destruir los elementos principales que daban poder a los señores feudales: sus casas fuertes. Dicha política llegó a su punto final con el reinado de los Reyes Católicos, cuando éstos se impusieron totalmente a los señores feudales).

Según nos cuenta Irizar, esta casa dejó de ser hogar de nobles en la segunda mitad del siglo XVI, después de ser habitada por Amador de Arriaran, quien mandó poner el escudo de su apellido, que preside la puerta principal.

A partir de entonces sólo fue hogar de campesinos, cambiando su aspecto físico para mejor adecuarse a las nuevas funciones que en la casa se realizarían.

Llegó a estar en un deplorable estado de conservación a principios del siglo XX, tras haber sido salvada por Nicolás de Soraluce en el siglo XIX de su destrucción, con motivo de la instalación del ferrocarril.

En 1945, y ante los deseos de expansión en la zona por parte de la empresa Esteban Orbegozo, S.A., fue declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional. A partir de entonces, fue objeto de diversas obras de restauración, instalándose en su interior un Museo Hispano-Filipino en 1964 por u propietaria, la Diputación de la Provincia.

En la actualidad, y fruto de una profunda restauración llevada a cabo a principios de la década de los años 90 del siglo XX, se ha convertido en edificio dedicado a servir de marco a innumerables actividades culturales que se pueden ofertar en el municipio de Zumarraga, teniendo su sede permanente en ella la Secundino Esnaola Musika Eskola.

El actual edificio es de planta rectangular y con cubierta a dos aguas. En la parte sur, y a modo de entrada, el edificio cuenta con una puerta apuntada confeccionada por medio de grandes dovelas. Encima de la puerta se sitúa el escudo de la familia Arriaran, compuesto por una banda engolada en cabezas de dragones acompañada en lo alto de una ave, con las alas abiertas; en lo bajo, de dos llaves en sotuer y unidas con un cordón; sobre el cordón dos aves afrontadas y con las alas abiertas

La primera planta se estructura mediante mampostería con esquineras de sillería y una saetera en la parte izquierda de la puerta. Sobre esta planta se disponen otros dos pisos que constituyen el entramado de ladrillo y madera. Las fachadas este y oeste, están constituidas, en su totalidad, por mampuesto, esquinales de sillería y la parte superior de ladrillo. Por último, la fachada norte consta de tres filas de modillones que son prueba de la existencia de un cadahalso.

Ayuntamiento

Edificio moderno en su concepción de servicio al ciudadano, ha sido concebido por el arquitecto que lo reconstruyó aunando una etapa histórica (manteniendo su fachada principal, tal y como fue concebido originalmente en la década de los 60 del siglo XIX), con la etapa actual, intentando dar un sentido de funcionalidad al servicio de administración al cual ha de servir, a la vez que se ha procurado buscar una imagen de futuro en alguna de sus dependencias más importantes (el salón de Plenos, por ejemplo, lugar por excelencia destinado a ser escenario del teatro político).

El edificio en sí tiene planta rectangular, con cubierta a cuatro aguas. Cuenta con un cuerpo bajo porticado. A la altura del desván, centrado en la fachada, posee una reproducción del escudo de la villa. Además, tiene dos adosados idénticos, construidos a cada lado por Domingo de Aguirrebengoa en 1925- 1926; posee también un cuerpo bajo, de igual altura que el central, formado por un amplio arco carpanel, y un cuerpo superior formado por tres vanos adintelados contiguos.

Plaza Porticada (Plaza de Euskadi)

Conformada por el espacio cuadrado resultante de la conjunción de tres hileras de edificios, más la carretera y una cuarta fila de edificios que la bordea (de donde se obtiene una sensación de apertura) es, sin duda, uno de los lugares más sobresalientes de la arquitectura civil zumarragarra.

"¿Dónde está el pueblo de esta plaza?" ha sido una de las frases más sonadas que a lo largo de la historia se han dicho sobre esta plaza, y fue dicha por los soldados carlistas navarros cuando tomaron esta población en la guerra civil.

Por lo demás, tres de las cuatro líneas de edificios que rodean la plaza son del segundo tercio del siglo XIX, cerrándose definitivamente el último de los lados de la plaza en 1954.

Las casas que circundan la plaza forman un conjunto armonioso con pórticos, y dos pisos en altura.

Cercana a la zona donde está la carretera, se encuentra un espacio adoquinado, lugar donde se celebran las tradicionales pruebas de bueyes.

En el centro de la plaza se levanta la estatua dedicada a Miguel López de Legazpi.

Cementerio municipal

Novedosa obra arquitectónica en el territorio vasco por la singularidad que supone el contar con una cripta subterránea donde se sitúa un lugar adecuado para los nichos.

El arquitecto encargado de realizar esta obra, José Antonio Pizarro, ha buscado recordar el espacio de los templos egipcios, espacio considerado como de viaje infinito, a la vez que lo ha rodeado con símbolos.

"En un espacio tensado hacia el infinito, con la perspectiva dilatada por los arcos y las remarcadas vigas, el suelo señalado con líneas que dinamizan el recorrido y sobre todo con dos espacios marginales en donde parece empezar algo donde todo debía acabar".

Posee en su interior dos estatuas: "El Ángel de la vida" y "El Ángel de la muerte", obras del escultor Vicente Larrea.

Casa Uzcanga (Plaza de Euskadi nº 2)

Edificio construido alrededor de 1867 por el indiano zumarragarra José Antonio de Alberdi. Con su construcción plantó también la sequoia que hoy vemos en el jardín de su parte trasera.

La casa está situada junto al Ayuntamiento, y posee cuerpo bajo porticado. En la planta principal hay cuatro vanos y balcón. En la fachada posterior hay una solana a la altura de la tercera planta, con dos arcos de medio punto divididos por un parteluz.

CASA Itarte (Plaza de Euskadi nº 9)

Construcción ordenada hacer por el hermano del anterior y también indiano zumarragarra Ignacio María de Alberdi. El edificio finaliza la hilera de edificios, de parecidas características a la Casa Uzcanga, y cuenta con tejado a cuatro aguas, sillería en las esquinas, e hileras de balcones.

Anteriormente, tanto la Casa Uzcanga como la Casa Itarte alojaron sendas capillas en su interior.

Caserío Aitzabaso

También conocido como “Areizaga Torrea”, está situado en el barrio de Aramburu.

Casa blasonada conformada por dos construcciones adosadas, una de ellas de altura considerablemente superior a la otra. La más alta de ellas presenta un tejado a cuatro aguas, la menor es a dos aguas.

La fachada principal presenta dos arcos de medio punto, cerrados por sendas puertas que dan acceso al zaguán.

Centrado en la fachada principal, bajo el alero del tejado, está el primitivo escudo de armas de los Areizaga, familia nobiliaria.

Caserío Gurrutxaga Goikoa

Casa blasonada sita en el barrio de Soraitz. Edificio de planta rectangular y tejado a dos aguas.

En su fachada principal presenta una portalada de dos arcos de medio punto, y centrado sobre estos, un escudo de armas. Los vanos están enmarcados en piedra y madera, presentando una disposición simétrica.

En la primera planta hay dos balcones antepechados, y sobre éstos, un balcón largo.

Caserío Aizpuru

Situado en una situación intermedia entre los barrios de Soraitz y Aramburu, es un edificio de planta rectangular y con cubierta a cuatro aguas.

En la fachada principal presenta una portalada de tres arcos carpaneles rebajados, habiendo sido cegados dos de ellos. A través de los arcos se accede a un zaguán, donde una hermosa puerta dintelada da paso al interior de la vivienda. Cuenta con dos balcones con base de piedra y barandilla de hierro.